Vibrar diferente y entrar en conflicto

No hace falta pelear, simplemente vibras en otra frecuencia y la gente que no va con uno se aleja.

Pero hay que lidiar con ese alejamiento. Las personas que todavía vibran bajo, no tienen control de sus emociones, por ende, tampoco de sus palabras. Y si bien no disfrutan peleando, no pueden dejar de hacerlo. Y queda en uno dejar de engancharse.

El intelecto es fuerte, el ego es inmenso, y tienen siempre unas ganas terribles de replicar. El que vibra bajo no puede con eso y cede, por eso se encuentra a si mismo una y otra vez en la misma pelea pero con distintos personas, por distintos motivos, en distinto lugar.
Para vibrar un poco mas alto y dejar de ser victima de los impulsos, al menos, hay que reconocer esto mismo: que se esta siendo victima de uno mismo. Y culpar a otro es un acto de huida.

Y aunque entendamos que nadie gana, que perdemos mucho, seguimos peleando. Porque el ego no puede guardarse esa respuesta intelectualmente brillante (o eso cree).

Es cierto que no es necesario explicarse a si mismo ante nadie. Uno es, y quienes estén desconectados de su Ser, simplemente no podrán comunicarse con nosotros.
¿No les pasó estar discutiendo con alguien y de repente sentir que hablan idiomas diferentes? Como si manejaran una lógica diferente, un foco completamente extraño.

No hay que pelear, uno sabe cuando no hay conexión. Lo único que queda por hacer, es un trabajo interno. Y cuanto mas se busque a otra persona para solucionar esto, mas problemas van a surgir, porque buscar las respuestas en otro, es una treta para seguir evadiendo el problema: estamos vibrando diferente.

Como en un conflicto entre padres e hijos, la responsabilidad sobre la dirección que tome la situación, recae en el mas consciente, el que mejor comprende. Que suele ser el mas grande.
A nivel vibratorio, es el que vibra mas alto que tiene que encaminar la situación. Eso no significa solucionarla, porque se sabe qeu hay batallas que se ganan perdiendo. Tampoco significa que siempre haya que tomar una decisión, muchas situaciones se solucionan por la vía de la no-acción, sobre todo cuando no es posible una comunicación verbal.