El grito

Entrando a la cocina, con el primer paso sobre el mosaico, las paredes se agrietaron. El gato, un gato, que ya no reconocí como mío, me miró con normalidad, el siempre lo supo: esa realidad era falsa.
Todo se volvió pequeño y de utilería, un grito invadió mi mente. Migraña, ira y angustia. Comencé a destruir los muebles a mano desnuda, y todo caía liviano como el aire.
El grito salió por mi boca, sordo y agudo. Todo se puso negro, atravesé otro cuerpo que también era yo... en otro tiempo, no sé si en otro lugar.
Me encontré abriendo los ojos, aquí,  emitiendo el mismo grito, ¡el mismo grito! nunca se había detenido. Este grito donde ahora vivo, había comenzado antes de que yo llegara.
Había escapado de dos planos de un sólo grito.
Algo esta muy mal con esta realidad, la humanidad entera esta gritando y nadie parece poder avanzar. ¿Quiénes nos tienen atrapados aquí? Sentí sus miradas durante mi escape. No pude verlos, sé que son oscuros, y nos tienen rodeados...